El día cero...

Estaba siendo un día duro, de esos que no sabes qué mejilla o parte sana del cuerpo poner para seguir recibiendo daños que no cesan. Pensaba que los impactos debían tener un tope y que no eran capaces de llegar al centro de mi núcleo, pero lo hacían una y otra vez. Quizá lo mejor hubiera sido anular del todo la guardia y ver cuáles eran las reacciones de mi desequilibrio al verse derrotado por la adversidad. La locura estaba cogiendo forma dentro de mí y la vista se me nublaba sin poder ver lo que me esperaba. Necesitaba ayuda porque «alguien que no es capaz de pedir ayuda, es alguien que no tiene nada que ofrecer»

 

Fragmento de la obra "Louise

Por Ander García Martinez

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