El bolígrafo

Era un día normal, de esos que siempre seguirán siéndolo mientras que uno no decida cambiarlo. Iba caminando por la calle Fontanella, al lado del Corte Inglés. Iba con prisa. No tenía nada que hacer, pero iba con prisa. A veces no entiendo estos acelerones repentinos por la ciudad. No había quedado con nadie, no tenia que comprar nada, no llegaba tarde a ningún sitio... Es como si la urbe te contagiase su inquietud, una inquietud que corre hacia ninguna parte. El caso es que, aparte de ir rápido, miraba a muchos sitios y a ninguno a la vez, y escuchaba muchos ruidos, pero no oía nada en concreto. Iba caminando rápido por la acera abarrotada de gente. Las bocinas, los frenazos, los tacones presurosos, el murmullo del gentío y, entre todo ello, una frase:

«No tenemos un mísero bolígrafo»

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Fragmento de la obra "Louise"

Por Ander García Martinez

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