Así comenzó todo...

Llevaba miles de años soñando con ese momento. Pensando en cómo sería sentir el amor en los labios de una persona. El maravilloso reencuentro para las dos partes. Carne y luz tocándose. Y entonces, cuando menos lo esperaba, como si el destino fuese una ruleta infinita que dejara caer la bola en el único número que quedaba a mi favor, algo de él me llamó la atención cuando salió llorando del vientre de su madre aquella noche veraniega de agosto, en una perdida habitación de hospital. Algo me cautivó, la noche que me crucé por primera vez con su alma. La noche que conocí a Louise.

 

 

Fragmento de la obra "Louise"

Por Ander García Martinez

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