Qué pensaría ella...

Embarcamos en el ferry. Tardaba unas tres horas en cruzar el estrecho. Ví a Gus y a Dan, uno en cada esquina del salón del barco intentando no mirarse. Era difícil; La amistad te atrae, te empuja, pero la situación requiere despreciar el contacto.

Cualquier indicio de compenetración puede arruinarlo todo. Darse un cigarro, devolver un mechero. Alguien que no debía te podía ver. Ver que íbamos juntos y para ti, era; Uno mejor que dos. Para ellos; Dos mejor que uno.

Mientras el ferry navegaba, me acordé de ella y una pregunta empezó a llenar todo el espacio de mi mente… Si se presentara allí, en aquel mismo instante ¿Sería capaz de mirarla a la cara?

Mientras el arrepentimiento seguía sentado a mi lado como si fuera un pasajero más, me acordé de ese momento en el que abres la puerta del frigorífico, con la única preocupación de pensar; qué vas a coger para echarte a la boca, pero era yo el que estaba en la balda entre el limón seco y los yogures.

Seguí disimulando para no levantar sospechas aunque sabía que a pesar de pasar desapercibido, aquel suelo, a la vuelta estaría en llamas. Volví a mirar a Gus y a Dan, sus miradas no decían nada, sus miradas lo decían todo.

 

 

 

Fragmento de la obra "ESCAPA" por Ander García MArtinez

comprar novela

      

COMENTARIOS

Deja un comentario