El taxi

     Miré por la ventanilla, vi el paisaje árido, regio, triste, pensé que solo quería salir de allí y no volver jamás, ni siquiera volver a hablar de ello. Dan y yo íbamos en el asiento de atrás. Gus iba delante, me miró desde su asiento. Le mostré con la mirada que no tendría miedo en el momento preciso de cruzar. Que pondría en práctica todo lo que me había enseñado. Volvió la mirada al frente y levantó el puño en señal de fuerza y coraje. Tras diez minutos, tan largos como diez vidas llegamos al puerto. Los huesos de la bruja estaban sobre la mesa. La suerte estaba echada. El taxi se detuvo en las inmediaciones del puerto. Gus me miró de nuevo y me guiñó un ojo, era la señal, salir separados, la regla de oro. Uno mejor que dos. Gus cogió un billete, le pagó la carrera al taxista y salió él primero. Al cabo de un minuto salió Dan y en el mismo intervalo de tiempo salí yo. Todos en silencio, concentrados, sin despedidas, sin gestos… aquella fue la última vez que nos vieron juntos.

 

Fragmento de la obra "ESCAPA" por Ander García Martinez

 

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