Pasa la vida...

Cuando dejas que la vida simplemente pase, disfrutarás por defecto, la concesión de unos aproximadamente mil quinientos buenos días en tu vida. Estos días son buenos, debido a una liberación (entre otras sustancias) de oxitocina, dopamina, endorfinas o serotonina. Sobre todo por las endorfinas, que son las hormonas responsables de las sensaciones de alegría, bienestar, placer y ganas de vivir, que segrega una glándula compleja, situada en la base del cráneo. Una zona ósea llamada silla turca y que conecta con el hipotálamo a través del tallo pituitario, para activar la secreción y así hacer que nos sintamos mejor. Puede que no suene mal del todo, pero en este caso (dejando pasar la vida) las cantidades suministradas serán como una simple propina. Una evacuación que el cerebro nos aportará por pura necesidad para mantener un equilibrio. Como una reserva. En cambio, cuando uno persigue sus metas, afronta las emociones, se enfrenta a nuevos miedos y se acostumbra a saltar al vacío, el número de días extraordinarios en tu vida será incalculable.

 

Fragmento de la obra "Entrevistas conmigo mismo"

Por Ander García Martinez

 

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