No se puede...

De vez en cuando, me suelo coger mi Druster y me voy a patinar a la Barceloneta o al Macba como en este caso. Después de carvear un poco el liso asfalto, me suelo tomar una Coca-Cola Zero en el bar Hipster Grunge Free que hay al lado. Más que por la cafeína, me gustan los tatuajes de una de las camareras. Se puede apreciar en ella, que tienen razón de estar en su piel. Al rato, me he levantado con intención de deslizarme un poco más por la vida y de paso mantenerme en forma, cuando, en un inesperado, me he cruzado con un conocido (más o menos de mi quinta).

    —Hombre moreno… no sabía que tú… pero… tú ya no estás para esto ¿no?—me ha dicho mirándome de arriba abajo.

    —No sé, tú dirás…

    —No hombre, no se puede, que tú ya tienes una edad.

Y después de despedirme, me he ido pensando; «Qué curioso, ellos me dicen que no se puede, pero soy yo el que lleva el patín bajo los pies»

 

 

 

Fragmento de la obra "Entrevistas conmigo mismo" por Ander García Martinez

 

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