Ya puedes espabilar...

Hoy estaba en la tesorería de la seguridad social arreglando unos papeles y mientras esperaba mi turno, de pronto una señora de unos 65 años, ante la mirada de todos, mientras hablaba por teléfono con alguien, ha empezado a descargar toda su ira levantando la voz…

—¡Mira! es que es una vergüenza... ¡346 euros me han quedado de pensión! ¡Vaya miseria! ¡Con eso no tengo ni para limpiarme el coño! (decía literalmente…)

Mientras seguía vociferando delante de mí y las cuarenta personas que estábamos en la sala, me he empezado a fijar en ella. Iba desaliñada, mal vestida, tenía la voz ronca “de patarrera”, por su clara adicción a la nicotina, la piel gris y el pelo deteriorado. Desganada, con malas formas, fea educación y una lengua de la que mejor no doy más detalles… y principalmente se quejaba porque los funcionarios estaban tardando en hacerle los documentos para hacer efectiva su jubilación.

—¡Y encima esto! ¡Encima tengo que aguantar aquí esperando! Pandilla de inútiles ¡Ya podéis espabilar!—Le decía directamente a uno de los funcionarios de la mesa—¡Ya podéis espabilar!

Me hubiera gustado decirle que se estaba equivocando de sujeto.

 

 

 

Por Ander García Martinez

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