El comunicado

Ayer me fui del trabajo, estaba harto de tantas cosas. Y es que odio todo lo relacionado con la industria, es fría y hermética. No me gusta la palabra empresa, ni marketing, ni negocio, ni empleo, ni salario, todas son sinónimos de esclavitud. De ser el relleno del pastel de otro. De ser el relleno de tu propio pastel. Estoy cansado de este mundo donde solo se fabrica basura para vender basura y que la basura termine siendo parte de los desechos de tus pensamientos. Las consecuencias son visibles. La gente muerde desde primera hora de la mañana, a comienzo de semana, aunque sean primeros de mes. Ya ni siquiera es un sálvese quien pueda, es un cómo yo no me voy a salvar tú tampoco. Pienso que ya nadie dice la verdad como si ser sincero estuviera pasado de fecha o solo lo practicaran cuatro locos sueltos. El planeta tiene un ADN que me confirma que no venimos del mono, los monos nunca habrían construido esta enorme alcantarilla inmunda. La gente solo tiene un target; Vender el producto. Y en la transacción se les va la vida a coste cero. Yo estoy listo para la extinción, seguro que el siguiente mundo sera mucho mejor. Tampoco creo que sea ardua tarea superar este. Con tantos errores las consecuencias son graves. Reflejos en el carácter de las personas que quieres, que jamás imaginaste que verías en ellos. Reflejos en mí, de los que me gustaría salir corriendo. Interiores que me asustan. Manías transitorias recién estrenadas que no sabes de dónde vienen ni cuándo se irán, o si vinieron para quedarse. Y todo esto me hace alejarme más todavía. Alejarme de todo. Ahora, estoy más solo que nunca. No tengo a nadie dentro ni fuera de mí. Quizá sea este miedo a que me lastimen el que hace que convierta en un campo de minas imaginario el espacio que me rodea. Tan imaginario como efectivo e impenetrable. Y por eso creo que lo mejor sera comenzar el viaje lo antes posible.

 

Por Ander García Martinez

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